En serio ¡No todo vale!. Reflexiones Pos-Procesión.

Valgo igual para un roto que para un descosido… y ayer me toco ir de fotógrafa dicharachera. Me di cuenta de que hacia mucho que no iba de espectadora a ese acto concreto.

Hace mucho que vivo y dejo vivir… así que me he vuelto muy buena en esto de la ceguera selectiva. Si no me gusta, no miro.

Pero a veces, como ayer, simplemente no puedo evitarlo.

Como punto a favor tengo que decir que de unos años a esta parte se nota que esto de la indumentaria tradicional esta gustando y hemos mejorado. Parece que la idea de las faldas lisas adornadas con randas o volantes ha calado y se han dejado de usar los brocados imposibles, y las rayas tapiceras para «bailar».

Ahora nos queda la asignatura de «ir vestidos, no disfrazados».

Quizás sea porque el acto que asistí fue una procesión, en la que todo el pueblo lucia sus mejores galas, que me dolió tanto el ojo al ver algunos de los modelos «para bailar» que los participantes folclóricos lucieron.

Y es que ¡En serio!, no es cuestión de dinero, tan solo de tener un poco de cuidado eligiendo telas, colores y complementos.

Y todo esto empieza con una pregunta ¿De que quieres ir vestida/o? ¿Que quieres representar?

Es mas, el resto de asistentes esta claro que lo habían hecho… se nota que la ropa que llevan esta elegida especialmente para salir en la procesión.  Desde los niños que lucieron sus trajes de comunión, a las autoridades que vestían sus trajes mas sobrios, cada cual vestía acorde a lo que quería representar.

¿Porque, si quieres representar a la Valenciana Tradicional, eliges colores casi fosforescentes para la falda, y una tela de fiesta con brillos purpurinosos para el jubón?

A mi ojo esa elección de tejidos es similar a ver al alcalde desfilar con unos pantalones acampanados de lentejuelas.

Pues siendo que realmente la tela es casi «el menor de los gastos», vamos a empezar por educar el ojo, y seleccionar los tejidos de forma coherente. Colores naturales, y telas a las que hayan presentado el algodón y la seda serán, casi con seguridad, acierto seguro.

¿Y que pasa sin son artificiales? ¡Nada!.  Lo realmente importante es que «de aspecto» no parezca que si le acercas un mechero explota. El quit de la cuestión es que de aspecto parezcan buenas telas, si luego ademas, lo son. ¡Mejor que mejor!

Otra manía que tiene que estar de moda… ¡Ponértelo todo encima!

«Antes de salir de casa, quitate siempre el último accesorio que te has puesto». Ya lo decía Coco Chanel.

Y si lo ultimo que te has puesto es un lazo de un palmo de grande en el pecho, con mas motivo.

En esto de la ropa tradicional nunca se puede decir «¡Voy perfecto!». ¿Que es la perfección?

No nos engañemos… nadie querríamos ir vestidos EXACTAMENTE igual a como iba vestida diariamente la clase popular entre el 18th/19th. Si me apuras ni en días de fiesta.

Ya que hablamos de «reproducir» y de «recrear», al menos intentemos alcanzar un compromiso entre la fidelidad y lo que nos gusta respetando formas, colores y aspecto de tejidos.  No es «perfecto», pero es bonito.

Y si hablamos de complementos… Que ese es otro tema del que hablar largo y tendido, de momento solo os diré,

¡Menos es Mas!

Young Woman with Bonnet and White Shawl, Holding a Book (The Virtuous Girl), by Pietro Antonio Rotari (Italian, 1707-1762)